La líder demócrata en el Congreso, negó sentir algún odio por Trump o cualquier otra persona y señaló que el juicio político es la única opción que ha dejado el Presidente.

Los planes para llevar a juicio político al presidente Donald Trump lucen confusos, mientras comienzan las fiestas de fin de año y el propio presidente de Estados Unidos viaja a la soleada Florida, burlándose del proceso que ahora debe pasar al Senado.

A pesar de que la cámara baja del Congreso ya autorizó el juicio político histórico, ahora la presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, ha retrasado el envío de los cargos al Senado, donde los líderes de ambos partidos en la cámara alta, en su afán de ejercer presión, no han logrado ponerse de acuerdo sobre los procedimientos para el juicio.

“Nancy Pelosi está buscando un Quid Pro Quo con el Senado ¿Por qué no la sometemos a un juicio político?”, tuiteó Trump el viernes, burlándose de una de las acusaciones en su contra, antes de salir para una estancia de dos semanas en su residencia de Mar-a-Lago para las vacaciones de fin de año.

Se espera que los procedimientos comiencen en enero y que Trump sea absuelto de ambos cargos en el Senado, donde los republicanos tienen la mayoría. El procedimiento es apenas el tercero contra un mandatario en la historia de Estados Unidos.

En el Senado, persisten las diferencias entre el líder de la mayoría republicana, Mitch McConnell, y el líder de la bancada demócrata, Chuck Schumer, sobre si habrá nuevos testigos y testimonios.